jueves, 26 de enero de 2017

Palabras



Dice mi gurú que me creo todo lo que me dicen.

Me lo soltó con una sonrisilla de las suyas, de esas de “ayyyy, este muchachoooo” y por un momento pensé que me estaba vacilando. Me chocó un poco, pero luego, cuando me lo explicó, lo entendí. 

Me dijo: “las palabras son fruto de nuestro estado de ánimo, de un momento, de un pensar más o menos pasajero. Ten cuidado con interpretarlas al pié de la letra. A veces quieren decir lo contrario, a veces quieren decir lo que dicen, a veces no quieren decir nada, así que no te fíes, no te dejes llevar por ellas. Si quieres fiarte de algo, fíate de los hechos. Puede que contradigan a las palabras, o puede que las confirmen, pero son los que mandan, son los que te harán feliz o desgraciado”. 

Y me hace pensar cuánto me gustan las palabras: escribirlas, leerlas y oírlas (las bonitas y las feas, todas). Cuánto me han hecho disfrutar o sufrir a veces, en su belleza o en su acritud.

Me hace pensar cuántas veces me he puesto a interpretarlas, buscando el significado oculto, como si pudieran tener la llave de mi felicidad. ¿Cuántas veces me habré equivocado? ¿Cuántas habré acertado? Intento recordar si después los hechos las confirmaron o desmintieron, pero es imposible recordarlos en su mayoría.

Pero la lección queda, que al final es lo que importa.

Así es mi gurú. Vas a pedir consejo porque crees que piensas demasiado y te pone a discurrir aún más. Eso sí, te deja cosas como esta para que las pongas por ahí y haya más gente que se coma el coco contigo.

2 comentarios:

  1. Los grandes gurús tienen ese poder: el de alborotar los pensamientos y ponerlo todo en orden, o no, pero nunca pierde uno el tiempo cuando va a visitarlos. Buena reflexión. Un abrazo.

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  2. En realidad mi sensación es que te agitan la cabeza. Luego, una vez que reposa y se asienta, es cuando parece que lo ves más claro.

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